Un alero de roca en el estero El Manzano, tributario del río Maipo, guarda la secuencia de asentamiento prehispánico más completa documentada en la precordillera de Santiago. Las excavaciones realizadas en el sitio conocido como “Alero El Manzano 1” registran presencia humana continua desde el año 10.415 antes de Cristo hasta el período medieval europeo. El Cajón del Maipo, en otras palabras, fue habitado por al menos doce milenios antes de que Ambrosio O’Higgins fundara la primera villa en 1792.
Cuatro períodos de ocupación humana
Los datos provienen del catálogo de sitios arqueológicos de la cordillera central elaborado por el arqueólogo Luis Cornejo, del Museo Nacional de Historia Natural, con dataciones radiométricas calibradas a dos sigmas. El registro permite distinguir cuatro grandes etapas en la prehistoria del Cajón del Maipo.
La primera corresponde al Arcaico, que abarca desde el 10.415 AC hasta aproximadamente el 400 AC. Son los cazadores-recolectores que comenzaron a adentrarse en la cordillera a medida que retrocedían las glaciaciones. No construían estructuras permanentes, pero dejaron depósitos de instrumentos líticos: puntas de proyectil, raspadores y cuchillos de sílex que aparecen en aleros y terrazas fluviales. A 190 metros del “Alero El Manzano 1”, el sitio “El Manzano 3” funcionó como taller de talla lítica durante el Arcaico II y III, entre el 9.890 y el 5.690 AC.
La segunda etapa es el período Agroalfarero Temprano, entre el año 0 y el 1.000 DC aproximadamente. Los grupos que llegaron en este período ya fabricaban cerámica y realizaban cultivos básicos, aunque mantenían cierta movilidad estacional. En el estero Cabeza de León, afluente del río Colorado, el sitio Claros del Bosque registra faenas de minería del cobre datadas entre el 730 y el 1.130 DC: una piedra tacita de cinco metros de largo rodeada de fragmentos de roca con óxido de cobre y varias manos de moler en superficie. La explotación del cobre en el Cajón no comenzó con los españoles en el siglo XIX sino al menos ocho siglos antes.
La tercera etapa corresponde a la Cultura Aconcagua, entre el 815 y el 1.425 DC. Eran agricultores con cerámica característica y asentamientos estables. El sitio “El Manzano 2”, una terraza de 72.000 metros cuadrados cerca de la desembocadura del estero en el Maipo, fue un área habitacional de unidades domésticas dispersas de esta cultura. En el mismo sector del Cabeza de León, “Escobarinos 1” documenta viviendas con faenas mineras asociadas.
La cuarta etapa es la presencia inca, desde aproximadamente el 1.400 DC. El Tawantinsuyu no estableció un dominio masivo en esta parte de la cordillera sino una red de control estratégico: adoratorios de altura en cumbres como el cerro Peladeros, cementerios con ajuares específicos en San José de Maipo, El Manzano, El Canelo y Las Vertientes, y un asentamiento documentado en Puente de Tierra, en el alto río Maipo, que operaba como punto de regulación del tráfico trasandino.
El estero Cabeza de León tiene evidencia de minería del cobre prehispánica datada entre el 730 y el 1.130 DC, siglos antes de que los españoles llegaran al Cajón del Maipo.
Destrucción del registro arqueológico
El estado de conservación de los sitios es desigual y en varios casos crítico. El interior del “Alero El Manzano 1” fue casi totalmente destruido por saqueos antes de que llegaran los arqueólogos. El sitio “Escobarinos 3”, en el Cabeza de León, tiene su interior removido con tumbas probablemente saqueadas. Los petroglifos de “Escobarinos 4”, cinco bloques con grabados de la Cultura Aconcagua, se encuentran en muy mal estado de conservación. El mismo “El Manzano 2”, el sitio habitacional más extenso del sector, perdió más de dos tercios de su superficie sur por la instalación de parcelas y por el uso recreativo del sector.