La arquitectura colonial Cajón del Maipo tiene un material central y un modelo espacial que se repiten en todas las construcciones del centro histórico de San José de Maipo: el adobe y el patio interior. Dos siglos y medio después de la fundación de la villa, esa combinación sigue siendo reconocible en la calle Comercio y en las ocho manzanas que rodean la Plaza de Armas. No es conservadurismo: es el resultado de construir con los materiales de la cordillera, bajo inviernos duros y veranos secos, en una zona sísmica donde la flexibilidad del adobe resultó más útil que la rigidez del hormigón.
El adobe y el damero
La villa de San José de Maipo fue trazada en 1792 siguiendo el modelo del damero colonial: manzanas cuadradas de 84 metros por lado, calles ortogonales, Plaza de Armas al centro. Ese trazado respondía al instructivo de la Junta de Poblaciones de la Corona española. La adaptación local fue topográfica: el damero debió ajustarse a las tres terrazas escalonadas que el río Maipo ha formado por erosión en su margen derecha.
Las viviendas que llenaron esas manzanas se construyeron en adobe. Son construcciones de un piso, en fachada continua a la línea de vereda, con techumbre a dos aguas y cumbrera paralela a la calle. En sus fachadas predominan los llenos sobre los vanos: los muros de adobe ocupan más superficie que las ventanas y puertas, característica que les da su expresión maciza y horizontal.
La vivienda tipo y su lógica interior
El tipo básico de vivienda colonial en San José de Maipo se organiza desde la calle hacia el interior en una secuencia precisa. El acceso es a través de un zaguán con puerta de tablero lleno de madera hacia la calle y mampara vidriada hacia el interior. La construcción avanza en forma de “piernas” a ambos lados de un patio central de asoleamiento. Hacia la calle se ubican el comedor y el salón; siguiendo hacia el interior, la cocina, los dormitorios y los baños. El patio se cierra por el lado interior con un pasillo de distribución y una galería que sirve de estar informal.
La expresión de las fachadas responde a la influencia neoclásica de fines del siglo XIX: zócalo, muro y coronamiento en forma de alero o antetecho. Entre el conjunto se destacan algunas construcciones de dos pisos con balcones corridos de barandas de madera, como la Casa Esquina en calle del Río con 1 Sur.
Edificios singulares del conjunto
El centro histórico contiene edificios que amplifican los rasgos de la arquitectura doméstica. La iglesia parroquial, cuya construcción se extendió entre 1798 y 1800, combina muros de adobe reforzados por pilastras con un pórtico de arcos de ladrillo y una torre de roble de 18 metros. El ex Sanatorio Laennec, construido como Gran Hotel Francia hacia 1896, repite la espacialidad de las casas coloniales: avanza hacia el fondo del predio con un gran patio central. La ex Aduana de El Manzano, construida como casa patronal y declarada Monumento Histórico en 2004, es el único vestigio de arquitectura patronal rural en la comuna.
La Zona Típica
“La expresión del conjunto corresponde, en la mayoría de los casos, a la influencia neoclásica de fines del siglo XIX y principios de XX, que se caracteriza por el zócalo, el muro —que sería el fuste— y el coronamiento que en la mayoría de los casos es el pequeño alero de la techumbre o el antetecho.”
Así describió el arquitecto S. Pirotte el lenguaje formal del centro histórico. En julio de 2010, mediante el Decreto N° 266, el área mejor conservada del casco antiguo fue declarada Zona Típica. La protección comprende la calle Comercio entre Cañada Norte y Cañada Sur y las ocho manzanas que rodean la Plaza de Armas. Es la única Zona Típica de la Provincia Cordillera.