El Canal San Carlos nace en el río Maipo, dentro de los límites de la comuna de San José de Maipo, en un punto conocido como La Obra. Desde allí conduce agua hacia Santiago a través de una red de canales que durante el siglo XIX regó hasta 90.000 hectáreas de la cuenca y que hoy forma parte del sistema de agua potable que abastece a millones de personas en la Región Metropolitana. Su construcción comenzó en octubre de 1802, pero el proyecto tiene antecedentes que se remontan dos siglos más atrás.
Antecedentes coloniales y proyectos frustrados
En 1709, el Presidente Ustariz elevó al Rey de España una petición para abrir una acequia permanente desde el río Maipo hasta el Mapocho. La idea no prosperó. En 1743, el Presidente Manzo retomó el proyecto e inició trabajos que se paralizaron por falta de recursos. El Itinerario Maipino señala que los incas habrían construido acequias desde el Maipo en la margen norte del río, y que hasta el siglo XVIII quedaban huellas de esas obras que los campesinos tomaban por zanjas naturales.
Entre 1772 y 1800 se presentaron tres proyectos formales: el de Matías Ugareta en 1772, el del ingeniero Agustín Cavallero en 1800, con un presupuesto de $90.737 pesos y planos aprobados que se conservan en el Archivo General de Indias, y el del ingeniero José María de Atero en 1804. Ninguno llegó a completarse.
La construcción de 1802
El impulso definitivo llegó del Gobernador Luis Muñoz de Guzmán. El 13 de septiembre de 1802 nombró al agrimensor Juan José Goicolea director científico de la obra con un sueldo de dos pesos diarios, y desde entonces comenzó el trabajo del canal que hoy lleva el nombre de San Carlos. La bocatoma se ubicó en el sitio de Las Higueras de Adames, donde los jesuitas habían construido la entrada de un canal anterior para regar la Hacienda La Calera.
Goicolea trabajó sin obstáculos durante dos años hasta llegar al cerro de piedra conocido como el Puente de Ugareta. En diciembre de 1804 llevaba gastados $91.868 pesos, mil más del presupuesto de Cavallero. La obra fue interrumpida por la muerte del Gobernador Guzmán en 1808, paralizada por el desastre de Rancagua en 1814, y retomada en 1818 tras el triunfo independentista.
La Sociedad del Canal de Maipo
El 5 de julio de 1827 se firmó el Acta de Asociación que dio origen a la Sociedad del Canal de Maipo, institución que desde entonces administra la red. Su primer presidente fue Domingo de Eyzaguirre y Arechavala, quien había sido nombrado superintendente de la obra en 1811 y la impulsó durante 43 años.
Riego, electricidad y agua potable
“Lo menos que el hombre puede hacer por la tierra, es la distribución racional de las aguas, conducir al elemento maravilloso, en sabia red de canales. Toda cultura empieza por la tierra.”
Gabriela Mistral escribió esa frase en 1925. Para la Sociedad del Canal de Maipo, el debate por el uso del agua fue permanente. En la década de 1920 la red regaba 90.000 hectáreas; en 1989 esa cifra había caído a 20.000, una reducción del 78%, consecuencia de la expansión urbana de Santiago sobre los terrenos agrícolas. Desde 1909, las aguas del Canal San Carlos se utilizan también para generación eléctrica mediante la Central Florida, construida sobre un desnivel de 100 metros entre la bocatoma y el punto de devolución al cauce. El agua que nace en el Cajón del Maipo para ser captada en La Obra lleva más de dos siglos fluyendo hacia la ciudad.
El conflicto entre los usos del agua del Cajón del Maipo, agrícola, eléctrico y urbano, no se resolvió en el siglo XIX ni en el XX. Está activo hoy.